La relación entre el alma y las enfermedades

La relación entre el alma y las enfermedades

El tratamiento con las flores de Bach regenera los vínculos entre la personalidad y el alma del individuo. Para muchos está claro que el alma está estrechamente vinculada a la personalidad el hombre, ella incluso avisa cuando la persona se está desviando del camino adecuado. Para ello emplea múltiples signos, como sueños, encuentros comúnmente considerados casualidades. De manera que al hacer caso omiso a tales advertencias, lo más probable es que emplee formas más vehementes de llamar la atención. A partir de allí, incide en el estado de ánimo, la actitud y por último, tras una serie de intentos, acaba actuando sobre el cuerpo, pudieran señalarse como síntomas de orden psicosomáticos, entiéndanse como manifestaciones físicas de conflictos mentales y emocionales no resueltos.

En el momento en que el individuo está en permanente estado de alerta y atención a lo que emana de sí mismo, a todas las señales y alertas que le indica su ser, comienza un proceso de actuación en el momento preciso. Puede entonces enfrentar cualquier situación conflictiva sin necesidad de que ésta le inquiete y eliminando toda posibilidad de una manifestación física. Las flores de Bach actúan en estos casos como formulas potenciadoras de tal determinación frente a los problemas a enfrentar. De manera tal, que el alma recurre como último medio a la manifestación física –conocida como enfermedad- para avisar al hombre que debe retomar el camino adecuado.

El Dr. Bach hablaba sobre dos elementos desde donde se pueden originar una enfermedad: los factores personales y los factores transpersonales:

Factores personales

Aquellos originados tras la ruptura entre la conexión entre la persona y su alma, el desequilibrio producido por cualquier ruptura de esa conexión o por la constante práctica de la crueldad, dan pie a conflictos que más tarde traen enfermedades. Afirmaba que las enfermedades de origen primario son considerados como meros defectos, a citarse: el orgullo, el egoísmo, el odio.

Factores transpersonales

Según las creencias kármicas del Dr. Bach, el alma reencarna y con ella la posibilidad del desarrollo de enfermedades aprehendidas de vidas anteriores, de manera tal que aunque el hombre viva toda una vida, para el alma no es más que un simple día.

Es innecesario buscar el verdadero origen de las enfermedades en causas físicas. De manera tal, que si el hombre tuviera la voluntad de hurgar en su interior, podría encontrar en sus múltiples defectos las causas originales de su enfermedad. Sentimientos como el odio, el orgullo, la crueldad, el egoísmo, la codicia generan conflictos primarios entre la personalidad y el alma. Si estos conflictos no se resuelven de manera eficaz y oportuna comienzan las apariciones de enfermedades dependiendo del defecto acumulado.

A pesar de que un individuo conozca y  emplee de manera experimental cualquier tratamiento con las flores de Bach, las enfermedades que se manifiestan en un individuo no entran en el orden de lo “casual”, ella en sí representa un indicador, un símbolo de conflicto interno. Representa la oportunidad de enfrentarse, de reflexionar, de tomar conciencia y enmendar desde lo más profundo el vínculo que une a la personalidad con el alma.

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